Reciclaje de bombillas de bajo consumo (bombillas fluorescentes compactas integradas, LFC-i) y de tubos fluorescentes (neones)

¿Qué debe hacer con una bombilla de bajo consumo usada?

Las bombillas de bajo consumo (LFC-i) y los tubos fluorescentes (neones) no deben depositarse en los contenedores habituales de basura doméstica, ni romperse ni lanzarse desagüe.

Estas bombillas deben llevarse a puntos de recogida para que sean tratados de acuerdo con las normas medioambientales en vigor por parte de los organismos de reciclaje autorizados, que son especialistas en procesos de reciclaje. A continuación, se recuperarán para ser recicladas, evitando así la presencia de residuos dañinos para el medio ambiente y volviendo a utilizar sus componentes. Muchas administraciones locales cuentan con puntos para la recogida de bombillas. Infórmate en tu ayuntamiento para encontrar el punto de recogida más cercano a tu casa.

¿Qué significa esto para ti como consumidor?

Al depositar tus bombillas LFC-i y tubos fluorescentes en los contenedores de recogida exclusiva para permitir su reciclaje, contribuirás a evitar posibles consecuencias negativas sobre el medio ambiente y sobre la salud. Las bombillas fluorescentes compactas contienen una cantidad ínfima de mercurio necesaria para su funcionamiento que, multiplicada por el número de bombillas presentes en el mercado, podría ser nociva para el medio ambiente y para la población si pasara por el circuito tradicional de residuos domésticos. Si una bombilla de bajo consumo no debe tirarse junto a los residuos domésticos llevará el símbolo del cubo de basura tachado con una cruz en su embalaje. Se trata de un símbolo europeo creado por la Directiva Europea sobre el Desecho de Equipos Eléctricos y Electrónicos (DEEE), que significa que cuando el producto eléctrico que lo lleva llega al final de su vida útil, debe depositarse en un punto especial y recuperarse para ser tratado y reciclado respetando las normas medioambientales en vigor.